Vilma I. M.
HIGIENE EN EL BEBÉ
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¡No es fácil estrenar el título de madre¡
Pero tampoco imposible de llegar a
desempeñar un buen rol en esta
maravillosa función.
Dudas, inquietudes ¿y por qué no decirlo?
Temores acechan a la madre con la llegada de su
primer hijo, sobretodo en el manejo que deberá
ejercer en las primeras semanas, período clave
para el futuro del recién nacido.
Siguiendo el consejo del verso del poeta español
de que "se hace camino al andar" y las
recomendaciones del pediatra este período de
incertidumbre desaparecerá muy rápidamente
para que aquella mezcla de felicidad y ternura con
inquietud e inseguridad de los primeros días se
transforme en un disfrute pleno de los padres con
su preciosa criatura.
Son típicas las preocupaciones de los padres
primerizos: ¿cómo hago el aseo a mi hijo?¿,
¿Cuándo lo puedo bañar?, ¿Que artículos puedo
usar sin provocarle daño a su muy sensible
cuerpecito?
Aquí van las principales recomendaciones para la
higiene del bebé y comience a olvidarse de sus
preocupaciones.  
LA NARIZ  
El estornudo de su pequeño es el principal aliado para cumplir la misión de asear la nariz ya que a través de este mecanismo
eliminará las secreciones y mucosidad. Entonces, si estornuda, no es por que está resfriado.



LAS OREJAS
Limpie solo la parte externa del pabellón. No utilice hisopos que pueden producir lesiones en el conducto. El cerumen que sale
desde el interior, contrariamente a lo que Ud. pueda creer, protege el conducto auditivo y lo mantiene limpio.



LAS UÑAS
En los recién nacidos son muy blandas y tienden a cortarse espontáneamente. Si así no ocurriera, utilice para tal efecto tijeras
con puntas redondeadas para evitar lastimar al pequeño. Acciónelas también con mucho cuidado.



LA BOCA
No requiere de ningún cuidado especial, salvo cuando aparecen manchas blancas en su interior, denominadas "muguet". Son
producidas por un hongo que se adhiere a la lengua, el paladar y las encías. Aquí se requiere de la intervención del pediatra.



LA PIEL

Es tan suave como delicada. El frío y el calor la vuelven áspera. El recién nacido siente todo con mayor intensidad que el adulto.
Su capa de carne es sumamente fina y la capa de grasa que posteriormente le protegerá de influencias dañinas todavía es poco
desarrollada. Pese a esto, la protección natural de la piel ya está en funciones.
Toda la ropa que esté en contacto con la piel debe ser de algodón.
Es importante saber que las nalgas y los pliegues de la piel son las partes más vulnerables del cuerpo del recién nacido. Estas
partes se irritan con facilidad por la mezcla de calor y humedad que se acumula en los pañales.




EL CORDON UMBILICAL
Aquí la adecuada higiene adquiere un papel importante en la prevención de infecciones.
En cada cambio de pañal lo debe limpiar con una gasa empapada en alcohol puro -no se asuste, porque no le arderá- que
ayudará a que se reseque más pronto y se desprenda lo antes posible sin complicaciones.
Sin miedo, debe presionarse hasta la base para arrastrar impurezas.
Generalmente, el cordón cae entre los 7 y los 14 días. Si antes de que eso ocurra adquiere una tonalidad fea o color rojo en la
base, el recién nacido debe ser llevado al médico porque se puede tratar de una infección.
Al caer, a veces presenta una mancha de sangre por un par de días. Conviene seguir aplicando alcohol puro. Ni polvos, ni
cremas cicatrizantes.
En el comercio existen pañales especiales para los niños que aún no se le ha caído el ombligo. El consejo de doblar un pañal
desechable corriente a la altura del muñón umbilical solo expresa el desconocimiento del principio físico de absorción de orina
por el  gel que poseen estos pañales.




EL BAÑO
La caída del cordón del baño es el salvoconducto para el baño.
Debe hacerse de preferencia en la noche, cuando el padre ha regresado al hogar y puede compartir este momento muy
importante en la relación del recién nacido con sus progenitores, aunque al comienzo no le guste mucho.
Ya en la cuarta semana de vida, el baño pasará a constituirse en una verdadera fiesta para el pequeño.
Utilice un jabón neutro, sin perfumes ni desodorantes. Agregue amor en cantidad ilimitada.
La temperatura del agua debe fluctuar entre los 36 y 38 grados centígrados, la que puede controlar con un termómetro especial..
Tras el baño, evite aplicar talco o perfumes. Pueden resultar nocivos para la piel y los pulmones del recién nacido.
El secado propiamente tal y masajes son del completo agrado del recién nacido. Lo relajan tanto que hasta puede saltarse el
horario de alimentación y dormir placidamente varias horas seguidas.




LOS OJOS  
No es necesario realizar ningún tipo de higiene en especial. El movimiento de los párpados sirve para que las lágrimas actúen
como baño ocular. Así de simple.





PRUEBA DE DEDICACION
El aseo diario, el baño puede convertirse en un auténtico ritual para el recién nacido. Ritual con pequeños gestos y mimos, una
verdadera prueba de amor que ayudará a crecer al recién nacido.
La hora del baño es un momento de privilegio para los padres y el niño. Aparte del cuidado del cuerpo, es un momento de
intimidad, de agrado y mucho amor de los cuales hay que saber sacar provecho.
http://www.pediatraldia.cl/higienern.htm

http://www.pediatraldia.cl/cuidando_a_su_bebe.htm
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